201912.05

Voluntariado Diocesano

Cuando hace tres meses, desde la Pastoral de la Fundación Diocesana Santos Mártires, propusieron poner en marcha un proyecto de voluntariado propio, y viendo todo en lo que colaboramos, entendí que era sólo darle forma y plasmar por escrito las ilusiones, entrega y compromiso de muchas acciones  llevadas  a cabo por compañeros. Colaborar en el proyecto de voluntariado “Creciendo juntos”, que las hijas de la caridad vienen desarrollando desde hace algunos años, era una nueva ilusión, no imaginaba que íbamos a recibir más de lo que pudiéramos aportar. Aunque este testimonio puede parecer personal, en él se refleja el sentir de mis compañeros, que comparten conmigo esta ilusionante misión. Pienso que la misión más importante que tenemos como cristianos, y como docentes de un Colegio Diocesano, es la entrega al otro, favoreciendo su integración, promoción y la mejora de sus condiciones de vida y el fortalecimiento de sus valores, sobre todo cuando se trata de niños tan vulnerables como los que nos hemos encontrado.

He de confesar que al principio te invade una mezcla de sentimientos encontrados, miedo, preocupación, ilusión e incertidumbre, pero bastó cruzar esa reja de entrada y encontrarme con miradas llenas de curiosidad y cariño, para que ese miedo se disipara y esa ilusión inicial se haya ido fortaleciendo y transformando en confianza y admiración mutua. Me encontré con niños y niñas muy diferentes unos a otros, pero todos llenos de potencial para cumplir sus sueños y todos con el corazón dispuesto para dar y recibir amor. Cada día salgo fortalecida en fe y en aprendizaje, aprendo de lo fácil que lo he tenido siempre, de lo insignificantes que son algunos de nuestros problemas del día a día, aprendo a darme cuenta que hay esperanza para el cambio y promoción de esos niños que de forma totalmente inocente viven felices, creyendo que su realidad es lo más normal del mundo, porque muchos no conocen otra.

Me acuerdo tras finalizar el primer día, cuando me despedía, muchos niños me preguntaron, “¿Seño vas a volver?”, como expresar en palabras el sentimiento que me invadió.

Si me preguntan “¿Qué es ser voluntario?” es compartir (compartir algo de tu tiempo que seguro es devuelto con creces), es generosidad (manifestada en entrega a los demás de forma totalmente desinteresada), es empatizar (ponerse en el lugar del otro, necesario para entender sus conductas), en definitiva es la experiencia más positiva y enriquecedora que he vivido y como cristiana es un compromiso incuestionable.

Sólo me queda agradecer al Padre Ángel por haber confiado en mi la coordinación del proyecto, a las hijas de la caridad por la gran labor que realizan, gracias a mis niños por enseñarme tanto, por ser tan guerreros y tener un espíritu tan hermoso y un gran potencial por descubrir y como no, a mis compañeros/as Azahara, Lucía, María, Paula, Eli, Paula F., Patricia y Enrique por su generosidad, comprensión y compromiso.

Os animo a formar parte del mismo, a estar dispuestos a entregar un poco de vuestro tiempo y mucho corazón, y aunque no lo creáis lo que entregas no tiene comparación con lo que se recibe, hay que vivirlo por uno mismo.