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Nuestro colegio tiene una larga historia, el origen lo encontramos en la donación del deán del Cabildo Catedralicio Juan Fernández de Córdoba a la Compañía de Jesús, así como al apoyo económico prestado por Catalina Fernández de Córdoba, marquesa de Priego, motivado por el ingreso en 1552 de su hijo Antonio de Córdoba en la institución jesuítica.

Durante todos estos siglos nuestra misión ha sido la misma: Educar y evangelizar, con especial atención a los más necesitados, para lograr personas íntegras y comprometidas con la sociedad.

Para nosotros cada alumno es diferente y tiene diferentes dones, por eso hacemos un seguimiento individual de todos los alumnos, para que logren su integración y crecimiento como personas. Eso sería imposible sin la enorme colaboración e implicación de las familias y su compromiso con el Centro.

No podemos olvidarnos de nuestro equipo que desarrolla al máximo sus competencias, innova, motiva y está en continua adaptación al cambio, identificándose y compartiendo nuestra visión católica de la educación.